Baúl de vídeos, presentaciones y reflexiones en español.
sábado, 5 de marzo de 2011
EL ROTO EN EL PAÍS.
http://www.elpais.com/vineta/?d_date=20110305&autor=&anchor=elpporopivin&xref=20110305elpepivin_3&type=Tes&k=
MAFALDA Y LA EDUCACIÓN.
Mafalda nos enseña...
View more presentations from Pablo Iglesias
Brillante sátira de McEwan JOSÉ MARÍA GUELBENZU 05/03/2011. GRACIAS JUAN SISINIO.
Brillante sátira de McEwan
JOSÉ MARÍA GUELBENZU 05/03/2011
Narrativa. La costumbre de los novelistas ingleses es escribir buenas novelas, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta la tradición que los acoge. Si bien desde el último tercio del siglo XX no podemos encontrar un narrador de la talla de E. M. Forster, lo cierto es que mantienen su buen hacer con evidentes buenos resultados. Ian McEwan es una de las cabezas de la generación que empezó a publicar a finales de los años setenta y alcanzó su máximo reconocimiento con la novela Expiación. Esta vez ha optado decisivamente por el humor -tan propio de un inglés, por otra parte- para construir una sátira realmente eficiente sobre el problema del calentamiento global sin descuidar la caracterización de sus personajes, sobre todo al protagonista.
Traducción de Jaime Zulaika
Anagrama. Barcelona, 2011
360 páginas. 19,50 eurosMichael Beard es un científico que ha obtenido el Premio Nobel y se encuentra, a sus cincuenta y pico años, en la decadencia que sigue al hecho de haber alcanzado el cénit de una carrera demasiado pronto. Cuando lo conocemos vive dedicado a dar conferencias, asesorar departamentos oficiales y, en general, a vivir sin especial gloria de pasados laureles. En cuanto a su persona, es un tipo desaliñado, bebedor, desordenado y perezoso para la vida cotidiana, y casado cinco veces. Su quinta mujer, Patrice, le engaña concienzudamente con el constructor de su casa, un tipo rudo y elemental, mientras él sólo tiene aventuras esporádicas. Pero el engaño de la mujer le hace desearla y sufre por ello. Es un hombre que siempre ha tenido éxito con las mujeres aunque su aspecto no sea precisamente el de un seductor.
La novela se divide en tres partes que se corresponden con los años 2000, 2005 y 2009. En el primer lustro -que tiene una componente de thriller cómico que prefiero no detallar por respeto al lector- conoceremos la complicada trama que envuelve a su mujer, su constructor y un alumno aventajado al que Beard contempla con benevolencia de superior. En el segundo, ya desembarazado por carambola de los anteriores debido a una historia rocambolesca, lo hallaremos metido en otra relación amorosa (Melissa) que no está dispuesto a que acabe en boda tras los cinco fiascos anteriores. En el tercero y último, Michael se mete de lleno en un proyecto en Nuevo México destinado a crear energía alternativa sin coste medioambiental a partir de la energía solar y divide su vida entre la fogosa Melissa, de la que tiene una hija que no deseaba, y una no menos fogosa camarera tejana.
El humor que sostiene toda la novela es de primera clase, con secuencias gloriosas como la del viaje al Polo en compañía de un grupo de artistas e intelectuales para concienciarse del cambio climático, o el desarrollo de la relación con Melissa, o la celebración a la americana alrededor de la inauguración de la planta de energía solar. También está lleno de momentos cómicos extraordinarios (el encuentro con la artista conceptual Stella Polkinhorne, el fiasco con un joven por el que se siente agredido en un compartimento de tren, los líos en que se mete por su impericia al acabar convertido en "científico neonazi" por la prensa...) o ciertos flash backs, como el de su relación con Maisie Farmer, su primera esposa, cuya conquista "le hizo intelectualmente libre" redimiéndolo de una infancia y juventud lastimosas. En el fondo, Beard es un científico que tuvo una intuición genial y ha acabado convertido en una caricatura de sí mismo al que el mundo del cambio climático sólo le interesa en la medida en que desea recuperar su trono y, lo peor, a costa de las brillantes intuiciones de un alumno suyo, tan brillante como lo fuera él en su juventud. Esta situación es la que permite al autor situarse en la distancia justa para sacar el máximo partido a la narración.
McEwan urde una trama realmente compleja y muy bien resuelta, donde no deja un solo cabo suelto y en la que cada una de las partes engrana perfectamente en el todo.
La sátira sobre los científicos, el amor mal entendido y el cambio climático poseen la ambigüedad del talento y rehúye cualquier tratamiento superficial o maniqueo. Es un problema de extrema importancia tratado con una admirable comicidad que quizá sea lo que se corresponde, en manos de un buen novelista, con un asunto de semejante envergadura. Tan sólo cabe hacerle un par de reproches: el primero, que carga excesivamente las páginas de informaciones y disquisiciones científicas que no se compadecen bien con la narratividad del texto porque en esos momentos la novela se detiene; no quiero decir que sea prescindible, quede bien claro, sino que es innecesariamente excesivo. El segundo reproche, que resuelva su excelente trabajo con un final de carpetazo, donde cabía exigirle -a la vista de lo realizado hasta ese momento- más brío y más ingenio. Por lo demás, un relato lleno de talento y buen hacer que no va a defraudar a nadie.
Solar
Ian McEwanTraducción de Jaime Zulaika
Anagrama. Barcelona, 2011
360 páginas. 19,50 euros
La novela se divide en tres partes que se corresponden con los años 2000, 2005 y 2009. En el primer lustro -que tiene una componente de thriller cómico que prefiero no detallar por respeto al lector- conoceremos la complicada trama que envuelve a su mujer, su constructor y un alumno aventajado al que Beard contempla con benevolencia de superior. En el segundo, ya desembarazado por carambola de los anteriores debido a una historia rocambolesca, lo hallaremos metido en otra relación amorosa (Melissa) que no está dispuesto a que acabe en boda tras los cinco fiascos anteriores. En el tercero y último, Michael se mete de lleno en un proyecto en Nuevo México destinado a crear energía alternativa sin coste medioambiental a partir de la energía solar y divide su vida entre la fogosa Melissa, de la que tiene una hija que no deseaba, y una no menos fogosa camarera tejana.
El humor que sostiene toda la novela es de primera clase, con secuencias gloriosas como la del viaje al Polo en compañía de un grupo de artistas e intelectuales para concienciarse del cambio climático, o el desarrollo de la relación con Melissa, o la celebración a la americana alrededor de la inauguración de la planta de energía solar. También está lleno de momentos cómicos extraordinarios (el encuentro con la artista conceptual Stella Polkinhorne, el fiasco con un joven por el que se siente agredido en un compartimento de tren, los líos en que se mete por su impericia al acabar convertido en "científico neonazi" por la prensa...) o ciertos flash backs, como el de su relación con Maisie Farmer, su primera esposa, cuya conquista "le hizo intelectualmente libre" redimiéndolo de una infancia y juventud lastimosas. En el fondo, Beard es un científico que tuvo una intuición genial y ha acabado convertido en una caricatura de sí mismo al que el mundo del cambio climático sólo le interesa en la medida en que desea recuperar su trono y, lo peor, a costa de las brillantes intuiciones de un alumno suyo, tan brillante como lo fuera él en su juventud. Esta situación es la que permite al autor situarse en la distancia justa para sacar el máximo partido a la narración.
McEwan urde una trama realmente compleja y muy bien resuelta, donde no deja un solo cabo suelto y en la que cada una de las partes engrana perfectamente en el todo.
La sátira sobre los científicos, el amor mal entendido y el cambio climático poseen la ambigüedad del talento y rehúye cualquier tratamiento superficial o maniqueo. Es un problema de extrema importancia tratado con una admirable comicidad que quizá sea lo que se corresponde, en manos de un buen novelista, con un asunto de semejante envergadura. Tan sólo cabe hacerle un par de reproches: el primero, que carga excesivamente las páginas de informaciones y disquisiciones científicas que no se compadecen bien con la narratividad del texto porque en esos momentos la novela se detiene; no quiero decir que sea prescindible, quede bien claro, sino que es innecesariamente excesivo. El segundo reproche, que resuelva su excelente trabajo con un final de carpetazo, donde cabía exigirle -a la vista de lo realizado hasta ese momento- más brío y más ingenio. Por lo demás, un relato lleno de talento y buen hacer que no va a defraudar a nadie.
Edición en catalán: Solar. Ian McEwan. Traducción de Emili Olcina. Empúries. Barcelona, 2011. 336 páginas. 19,50 euros
Gracias Juan Sisinio. CITA DE 1825.
En 1825, al final de su vida, Goethe escribió en una carta a Carl Friedrich Zelter:
"Mi querido amigo, en el presente todo es ultra, todo tiene una trascendencia continua tanto en la forma de pensar como en la de actuar. Nadie se conoce a sí mismo, nadie conoce el elemento en el que trabaja y evoluciona o la materia en la que se ocupa... se ejerce demasiado pronto una gran presión sobre los jóvenes que luego son arrastrados por la vorágine del tiempo; lo que todo el mundo admira y cada uno busca es la riqueza y la velocidad; el ferrocarril, el correo urgente, los barcos de vapor y los servicios de comunicación son los medios que el mundo desarrollado utiliza para avanzar y lo que hace que se atasque en la mediocridad. Este fenómeno es además el resultado de la generalidad, de la banalización de una cultura media, intentemos, en la medida de lo posible, mantener nuestro estado de ánimo y entonces, tal vez con algunos otros, seremos los últimos de una época que no volverá pronto".
Su ferrocarril es nuestros aviones y su correo urgente, nuestros ordenadores. Las grandes historias que Goethe creó para el teatro están aún de actualidad. Mil años después de la caída del Imperio Romano comenzó el Renacimiento. Ha habido una revolución continua en toda la historia y llega el momento en que cada uno mira con nostalgia al pasado y siente que la evolución le sobrepasa. Sin embargo, no es motivo para el pesimismo. Se puede mirar al pasado con lucidez, ser más consciente de lo que ha desaparecido y de lo que desaparece que de lo que va a suceder. No hay motivo para entristecerse, al contrario, hay que ser consciente. Y esta conciencia también forma parte de la cultura.
"Mi querido amigo, en el presente todo es ultra, todo tiene una trascendencia continua tanto en la forma de pensar como en la de actuar. Nadie se conoce a sí mismo, nadie conoce el elemento en el que trabaja y evoluciona o la materia en la que se ocupa... se ejerce demasiado pronto una gran presión sobre los jóvenes que luego son arrastrados por la vorágine del tiempo; lo que todo el mundo admira y cada uno busca es la riqueza y la velocidad; el ferrocarril, el correo urgente, los barcos de vapor y los servicios de comunicación son los medios que el mundo desarrollado utiliza para avanzar y lo que hace que se atasque en la mediocridad. Este fenómeno es además el resultado de la generalidad, de la banalización de una cultura media, intentemos, en la medida de lo posible, mantener nuestro estado de ánimo y entonces, tal vez con algunos otros, seremos los últimos de una época que no volverá pronto".
Su ferrocarril es nuestros aviones y su correo urgente, nuestros ordenadores. Las grandes historias que Goethe creó para el teatro están aún de actualidad. Mil años después de la caída del Imperio Romano comenzó el Renacimiento. Ha habido una revolución continua en toda la historia y llega el momento en que cada uno mira con nostalgia al pasado y siente que la evolución le sobrepasa. Sin embargo, no es motivo para el pesimismo. Se puede mirar al pasado con lucidez, ser más consciente de lo que ha desaparecido y de lo que desaparece que de lo que va a suceder. No hay motivo para entristecerse, al contrario, hay que ser consciente. Y esta conciencia también forma parte de la cultura.
Recuerdos de un italiano.
Noi che negli anni 80...
View more presentations from Giuliano Masseroni
viernes, 4 de marzo de 2011
BIENVENIDOS AL SUR - Trailer español
Bienvenidos al sur.
Remake de la exitosa comedia francesa "Bienvenidos al Norte", la cual batió todos los récords en Francia, "Bienvenidos al Sur" también se convirtió en el mayor éxito del cine italiano del año en su primer fin de semana. Con guión de Luca Miniero y de Massimo Gaudioso, este film invierte las connotaciones geográficas del original, y propone que el gerente de oficina de correos en el sur de Francia, sofisticado y desterrado a un pueblo de lluvias en el norte, se convierta en un elegante italiano del norte, que sueña con trabajar en Milán y es enviado a un pueblo del sur de Italia. Alberto es el encargado de una oficina de correos en una ciudad del noroeste de Italia. Su esposa Silvia lo presiona para que se trasladen a Milán. Pero su nuevo destino es una pequeña ciudad en el sur de Italia, un lugar supuestamente inhóspito en el que sus habitantes hablan con un dialecto enrevesado e incomprensible. Una vez allí, nada será como él esperaba...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
